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.Perón, sinembargo, superó a Gardel: llegó a ser mito envida.A partir de entonces, deseaban ocuparse delperonismo  con escasas excepciones aquellosque pusieron en su lengua el cordel de la autocen-sura.Hasta el da de hoy muchos evitan reflexio-104 El atroz eMARCtOSde ser argentinosncan o AGUINISnes que se puedan llegar a interpretar como inju-rias.Quien ataca a Perón o al peronismo recibela inevitable etiqueta de  gorila , mote que no serefiere a un inocente simio ni a la mera condiciónde antiperonista, sino a lo enfermizamente antipo-pular.Es un chantaje difcil de esquivar. Peronis-mo es igual a pueblo, es igual a pobres, es iguala desamparados, es igual a nación. No es reco-mendable atacar semejante maravilla.Aquello queanheló el primer peronismo  fusión entre lder,gobierno, Estado y sociedad, como lo impusieronel fascismo y el nazismo se concretó en el ima-ginario de millones ms de tres lustros despus desu cada.An hay franjas que siguen identificandoperonismo y pueblo.Resulta pues prodigioso que,as como el primer peronismo ejerció una desem-bozada censura, ahora quienes pretenden analizar-lo sean quienes se aplican la censura a s mismos.   vCuando en los 70 brotó con energa el segundoperonismo, la nueva generación ignoraba aspec-tos cardinales de la gestión fundacional.Tambinignoró sus destructivas tendencias.Cuando se lasexhiban y demostraban, la nueva generación lasconsideraba calumnias.Prefera inclinarse ante lafórmula de John William Cooke, delegado perso-nal del lder exiliado:  El peronismo es el hecho105105 El atroz encanto de ser argentinosmaldito de un pas burgus.Prefera soar yadaptar la realidad a esos sueos.Negaba losdefectos y exaltaba las virtudes.El postulado teó-rico era cerrado y seductor.El esquema predominante sostena que elsocialismo se lograba a travs de la clase obrera.En la Argentina la clase obrera demostró que erainflexiblemente peronista.Ergo, el peronismo erala nica va nacional hacia el socialismo.Peroel resto del espectro poltico, que se proclamabademocrtico, prohiba con obstinación ciega alperonismo.Ergo, no haba democracia o la llama-da democracia era un arma de los opresores delpueblo.Los jóvenes peronistas, por lo tanto, se asu-mieron como la verdadera izquierda nacional y,ante las crticas que escuchaban sobre el exiliadolder, se consolaron diciendo que los caminos dela historia pueden ser novedosos.El ingenio teó-rico de Cook no sólo instaló como dogma que elperonismo era el hecho maldito de la burguesa,sino que la antinomia peronismo-antiperonismoera el nuevo nombre de la lucha de clases en laArgentina.Perón, en consecuencia, jugaba obje-tivamente, al margen de lo que l mismo pensarao quisiese, un papel revolucionario que deba asu-mir ineludiblemente para no perder su condiciónde lder.Los militantes devoraban los libros de Frantz106 El atroz eMARCtOSde ser argentinosncan o AGUINISFanon y Karl Marx hasta el extremo de considerarque un buen marxista argentino no poda ser sinoperonista.Marx haba escrito que la violencia esla inevitable partera de la historia.Eso no se podadiscutir: era palabra santa.Por lo tanto, haba queluchar contra la resistencia de la reacción.Contodos los medios.La democracia no era real o noera respetable; la descalificaron con diversos ep-tetos:  burguesa ,  formal ,  opresora.Se incli-naron por los fierros.Admiraban a los osados.Eran  la bronca de Perón.No advertan  explica Juan Pablo Feinmannque realizaban una invención de Perón, al mar-gen del hombre de carne y hueso.Lo presentabancomo un lder revolucionario, un hroe nacional ypopular que haba evolucionado hacia el socialis-mo.Perón, desde luego, no apaciguaba esa men-tira porque le sumaba voluntades.Era aditivo, ytodo lo que sumara le vena bien, llegase de unextremo u otro.Mientras aceptaba a gente desem-bozadamente fascista como Ottalagano, dejabaque lo pintasen como amigo de Mao Ts-tung yFidel Castro.Nunca se pronunciaba en contra dela izquierda; por el contrario, deca que la violen-cia de abajo sucede a la violencia de arriba, decaque eran muchachos maravillosos y mandaba flo-res al sepelio de los mrtires.Tampoco se escan-dalizó cuando la revista Bases, inspirada por susecretario Jos López Rega, llegó a la conclu-107107 El atroz encanto de ser argentinossión de que en poltica el orden de los factores nosiempre altera el producto: nacional socialismo ysocialismo nacional podan no ser antagónicos&Pablo Giussani, en su libro Montoneros, lasoberbia armada, evoca el clima irracional que sehaba desplegado en torno de Perón y el peronis-mo para convertirlos a la fuerza en herramientasde la soada revolución.Lo ilustra con el relatode un testigo sobre un hecho asombroso en elro Amazonas. Cuando el ro creca y amenaza-ba desbordar su cauce, los indios de la aldea nohacan lo que cualquiera de nosotros  huir, tre-parse a los techos o construir defensas contra eldesborde.Lo que hacan era correr con grandespalos a los establos y apalear ferozmente a susanimales, con preferencia los cerdos, que reac-cionaban con estremecedores chillidos. Era unasuerte de  tecnologa mgica , porque el estruen-doso lamento de las bestias ahuyentara al espritumaligno que se haba apoderado del Amazonas.Esta ancdota se aplicaba a las relaciones dePerón y los montoneros  sigue Giussani , tambin plagadas de secuencias absurdas entre estmulosy respuestas, entre pasos a la derecha por parte dePerón y reacciones aprobatorias desde la izquier-da, acompaadas de bizantinas explicaciones.Sehaba vuelto manitica la insistencia sobre tcticay estrategia, palabras rituales que permitan expli-car lo inexplicable [ Pobierz całość w formacie PDF ]

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